Bajo la mirada vigilante del Ceboruco, Ahuacatlán se presenta como una joya colonial nayarita donde la arquitectura rústica y la fuerza de la naturaleza volcánica se fusionan para crear un entorno único en el occidente mexicano.
Bajo la mirada vigilante del Ceboruco, Ahuacatlán se presenta como una joya colonial nayarita donde la arquitectura rústica y la fuerza de la naturaleza volcánica se fusionan para crear un entorno único en el occidente mexicano.