Ixtenco es el guardián de la herencia otomí en Tlaxcala, un lugar donde la tierra habla a través de maíces de colores y las manos artesanas crean verdaderas obras de arte en tela y semilla bajo la sombra del volcán Malintzi.
Ixtenco es el guardián de la herencia otomí en Tlaxcala, un lugar donde la tierra habla a través de maíces de colores y las manos artesanas crean verdaderas obras de arte en tela y semilla bajo la sombra del volcán Malintzi.